Por fin una Historia que te va a gustar

La primera globalización

 

Nuevo mundo sí, pero mundos nuevos también

Es verdad que para los europeos América fue un nuevo mundo pero no para los americanos para quienes su mundo era ya antiguo y siguió siéndolo. Para ellos lo nuevo fue descubrir que existía Africa, Europa y Asia.

Mayas, inkas y guaraníes vinieron así a descubrir Turquía y Roma, Angola y Macao. Descubrieron un nuevo mundo donde había pólvora, caballos, imprenta, y viruela. Descubrieron otros dioses y otras rutas de navegación, el oro como valor de cambio y no como sangre del sol, y que había otras formas de escribir y de leer.

El cronista Inka-Yaro Willka Felipe Huaman Poma (1534-1615) seguía la política europea no solo en América sino también en Africa y Asia. Composición utilizando un autoretrato de Huaman Poma. Copyright del autor.

abemos que a bordo de buques europeos intérpretes y embajadores indígenas andinos o de las tierras bajas de América se embarcaron rumbo a Cádiz, París o Filipinas y aquellos que retornaron contaron lo que vieron iniciando así el descubrimiento del llamado “mundo antiguo” para los americanos. Simultáneamente a bordo de flotas guaraníes que unían Río de Janeiro con el Río de la Plata bordeando la costa atlántica para luego adentrarse Paraná arriba, exploradores españoles y portugueses llegaron hasta los puertos fluviales en la selva, donde los pueblos andinos bajaban a comerciar con las tierras bajas. Mientras tanto, al otro lado de los Andes, en el Pacífico, navíos europeos contactaron con barcos financiados por el estado inka que unían la costa de Ecuador, Perú y Chile con Centroamérica y las islas más próximas del pacífico sur.

Las cosas cambiaron mucho a partir de entonces y comenzó una nueva época, que duda cabe. Pero la historia no se paró. Aunque haya comenzado un nuevo proceso, eso no significa que éste surgiera de la nada y las tradiciones culturales que se pusieron en contacto se mantuvieron. Por tanto, es lícito plantearnos la continuidad del relato y no considerar el siglo XVI como el “inicio” de la Historia. El siglo XVI no fue “fundante” sino un punto más en el continuo histórico.

En las historias escritas desde el eurocentrismo y cuyo paradigma duró hasta el siglo XX, se catalogó a los siglos XV y XVI como “era de las exploraciones”, “época de la expansión europea”, o “del descubrimiento de América, Africa, Filipinas etc”. Hoy día, en que la historia esta siendo escrita de forma multipolar, uniendo las tradiciones históricas de los más diversas culturas los historiadores comienzan a llamar a esa época “La primera globalización”[1]

Este concepto parece mas adecuado dado que el movimiento no fue en un sentido, -de Europa hacia los mercados remotos- sino en todos los sentidos. Y es de destacar que en este período naves inglesas, portuguesas y españolas se cruzaban en los mares con naves inkas, turcas y chinas.

Existe más documentación publicada sobre las flotas turco-otomanas que navegaban por el golfo pérsico y el mediterráneo e incluso sobre la flota china enviada por la dinastía Ming desde China a Africa y Egipto que sobre la flota inka que unía Perú con centroamérica y se adentraba en el Pacífico. Sin embargo hay numerosas evidencias al respecto, no solo desde la arqueología y la antropología sino incluso desde la historia, es el caso del spondylus, un caracol de aguas cálidas que crecen en las costas tropicales del ecuador y que era usado entre los inkas como materia prima para joyería y rituales religiosos pero también por los mayas de América Central como objeto suntuario, ambos mercados estaban unidos por flotas mercantes.

A principios del siglo XVI un de los principales actores en el comercio oceánico del pacífico en America del Sur eran los Chimúes, nación marinera de comerciantes y agricultores integrada al Tawantinsuyu. En 1460 los Inkas entraron en su capital, Chan-Chan y comenzaron a utilizar su tradición marinera para incrementar su presencia a lo largo de la costa del pacífico. En 1526 uno de los barcos de la empresa de Pizarro que exploraba el límite norte del imperio Inka, abordó en plena mar uno de estos cargueros, requisando su mercadería y dejando constancia de que:

“…llevaban muchas piezas de plata y oro como adornos personales, coronas, diademas cinturones, brazaletes, pecheras, pinzas, cascabeles y cuerdas. Llevaban espejos adornados con plata, copas y otros recipientes para beber…y tenían pequeños pesos para pesar el oro a la manera romana…

Y según les informaran los tripulantes del navío estas mercancías eran de procedencia andina y fruto del comercio con pueblos de las tierras bajas y

“...llevaban todo esto para intercambiarlos por conchas de pescado y para hacer contarios blancos y de color coral, y llevaban el barco casi lleno de todas estas cosas”.[2]

Uno de los armadores indígenas mejor conocidos de la época fue Don Diego Tomalá de la isla de Puna en la costa ecuatoriana, quien desde antes de la llegada de los españoles ya era propietario de grandes extensiones con miles de trabajadores, y quien luego de la muerte de Atahualpa se alía con los españoles para continuar sus negocios, en 1557 poseía dos barcos para transportar sus mercancías.[3]

Comovemos las rutas de la primera globalización no emanaban de un ingenuo “centro” europeo hacia una “periferia” americana, africana o asiática sino que se desarrollaron en muchas direcciones al mismo tiempo. De hecho se conectaron viejas rutas comerciales y fusionaron tecnologías locales en un creciente proceso de comunicaciones, comercio y política que no ha cesado hasta nuestros días y los protagonistas de esas corrientes de comunicación no eran solo europeos sino también americanos, asiáticos y africanos.

Hoy estamos inmersos en una globalización cognitiva que hace posible conocer instantaneamente lo que ocurre en puntos antes remotos del planeta y aplicar ese conocimiento en nuestro entorno inmediato, ese conocimiento nos permite percibir en perspectiva que el proceso de globalización comenzó hace más de quinientos años pues la interconexión entre mercados de hoy en día no habría sido posible sin aquel proceso de expansión multilateral. De hecho hay un continuo entre las viejas rutas marítimas que unían mercados remotos en el siglo XVI con la red de satélites que permiten conducir el flujo de capitales de un mercado a otro hoy en día. Los puertos siguen siendo los mismos y la red satelital sigue las mismas rutas marítimas.

Nuestro objetivo no es abordar este proceso ni mucho menos pero sí entender la historia de Latinoamérica dentro de este proceso y bajo este nuevo punto de vista global y no eurocéntrico. Adoptar esta persepectiva aporta nuevas luces incluso al releer las viejas fuentes documentales. Vemos la rica interacción de las sociedades “precolombinas”, la fortaleza de sus instituciones y la debilidad de los europeos frente a ellas.

Los europeos adoptaron las instituciones indígenas cuando estas les eran útiles para su política. Francisco de Orellana se presentaba a los pueblos que iba contactando en su viaje por el amazonas como “Hijo del Sol” dado que esos pueblos conocían a los Inkas y podía así obtener su permiso para atravesar sus tierras.[4] También utilizaban los protocolos diplomáticos andinos y el runa simi, la lengua del imperio, al tomar contacto con pueblos de las tierras bajas. En la imagen una Ilustración de Felipe Huaman Poma donde se ve un encomendero español utilizando los símbolos de poder del estado Inka para presentarse a las comunidades que le debían obediencia. Generalmente los españoles estaban legalmente reconocidos por el derecho inka dado que se habían emparentado con nobles incaicos por lo que de hecho pertenecían a la Panaka de su consorte, de hecho hasta fines del siglo XVI las panakas inkas o ricos hacendados indígenas del altiplano, que habían gestionando los recursos del estado antes de la invasión europea seguían administrando las infraestructuras del incipiente Virreynato del Perú a través de españoles en algunos casos socios comerciales o aliados politicos y en otros casos empleados a sueldo[5]

 

La debilidad Europea: cantidad y distancia

 

Entiéndase bien. Personalmente la mayoría de los exploradores y colonizadores que protagonizaron la primera globalizacion y la consecuente colonización de mercados y sociedades a escala mundial eran personas sumamente fuertes y de ánimo templado, sin el cual hubieran sido incapaces de acometer las distancias y aventuras que requería llegar a tierras lejanas. Además, representaban instituciones y tradiciones políticas fuertes que les daban soporte y patrocinaban sus viajes.

Pero a pesar de ello, al estar en América y otros remotos sitios se hallaban en una posición de extrema debilidad, sobre todo en los primeros momentos de contacto. Piénsese en ello. Eran siempre pocos, en relación a los millones que los rodeaban, e incomunicados. No conocían la tierra ni los recursos ni los caminos. Y lejos de imponer su voluntad se esforzaban por sobrevivir. De hecho -y esto es lo importante- actuaban a la manera de indias y no a la europea. Aunque en cuanto podían plantaran trigo y vid era siempre en un contexto americano y distinto del europeo.

Tengamos esto en cuenta al acceder a estas primeras fuentes que son las que nos permitirán reconstituir el enlace entre las tradiciones “precolombinas” y el período colonial. La actuación de los primeros exploradores europeos y sus escritos es uno de los eslabones que une la cadena de acontecimientos que conforma la historia que venía sucediendo y la que comenzó a registrarse. Y precisamente por hallarse en una posición de debilidad y verse obligados a comportarse a la manera de indias nos estan revelando formas de conductas indígenas. Estan conectando épocas.

Estos europeos trasladados a América e integrados pacífica o violentamente en esas sociedades americanas se comportaban de una forma diferente a los que quedaron en el viejo continente. Los llamados indianos adoptaban las costubres de la Indias. El cambio en ellos es evidente y la razón de ese cambio es simplemente que siempre fueron menos y más débiles que los nativos. El conquistador que con un puñado de socios impone su voluntad es un mito basado en una lectura simplista y descontextualizada de algunas crónicas. En la vida cotidiana lo real es que los exploradores extranjeros actuaban desde la lógica posición de debilidad de quien esta en inferioridad de condiciones.

Debemos comprender que el hecho de que las potencias europeas hayan doblegado a los estados y sociedades americanas a través de un período largo de tiempo no quiere decir que los europeos hubieran sido fuertes en América. Son dos procesos diferentes y lo importante es el “en”, el estar en América. Los europeos cuando están en América se comportan a la manera americana, del mismo modo que los americanos cuando están en Europa se comportan a la manera europea, la razón es que las personas, los grupos y las instituciones se implantan en un contexto -social, económico, histórico- abarcativo que siempre es anterior a ellos y que los fuerza a adaptarse. Cuando los pueblos germánicos invadieron Europa sucedió algo similar, en América eso fue aún mas evidente pues la invasión nunca fue masiva, había que cruzar el mar y nunca pasaron pueblos enteros como sí sucedió de Europa oriental a la occidental.

Y lo mismo ocurre con las instituciones. En la praxis, el derecho romano aplicado al contexto americano no es el mismo derecho romano que se aplica en el mediterráneo. Las tradiciones navieras ibéricas del cantábrico y el atlántico trasladadas a río Paraná cambiaron al aplicarse a las nuevas circunstancias a otros materiales y a otras condiciones. Una partida militar que en Europa era pequeña, en América se convertía en relevante, pero al mismo tiempo sus tácticas de combate se tenían que adaptar al nuevo contexto. Hasta las conductas sexuales del mismo caballero español eran muy distintas en la ciudad de Asunción a la que apodaban “El paraíso de Mahoma” que en su tierra natal. Las comidas, las creencias religiosas y las ideas sobre la regulación del poder, todo fue re-elaborado en América, y esa re-elaboración fue siempre a partir de la pauta propiamente americana.

Incluso sufrieron este proceso sociedades como las de ambas orillas del Río de la Plata y sur del Brasil que tardíamente recibieron un caudal inmigratorio europeo importante. Estos inmigrantes gallegos, italianos, franceses, rusos, alemanes o polacos que arribaron a América a fines del siglo XIX y principios del XX estaban obviamente en una posiciión de debilidad y tuvieron que adaptarse a las reglas del juego nativas agauchándose y transformándose en uruguayos, argentinos o brasileños, en una sociedad que ya tenían forjada su naturaleza y que les transmitió su impronta a los recién llegados.

Aunque en toda interacción siempre hay intercambio, lo cierto es que una pauta prevalece sobre otra. No debemos confundir la pauta -la lógica que rige las conductas en la sociedad, el sistema clasificatorio y de valores- con los intercambios naturales entre sociedades en contacto. Por ello los descendientes de italianos en Montevideo o Buenos Aires hablan español en su variante dialectal local, muy diferente del español de España, toman mate y comen asado que es lo que hacía la sociedad mestiza en la que se integraron y aunque abundan ejemplos de cocina italiana ésta está totalmente reducida y empobrecida si la comparamos con la original.[6]

Las instituciones europeas como valor de cambio

 

Si la adaptación a las normas nativas por parte de los europeos en este continente es un elemento a tener en cuenta, la otra cara de este proceso es que las sociedades nativas también adoptaron -y desde el primer momento- los aportes en cultura y tecnología que los primeros exploradores europeos le presentantaban. El caballo, la imprenta, el sistema jurídico, pleitos y demandas, armas de fuego y herramientas de hierro fueron tal vez las más destacadas pero la lista es larga.

Éste fue el gran éxito de Europa sobre muchas de las sociedades que contactaba: que se adoptaran sus instituciones -su lengua, su derecho y economía- como valor de cambio global entre sociedades remotas. Así, personas de la India, China, Filipinas, Perú, Brasil, California, Manhatan, Ciudad del Cabo y Dakar viajaban a las metrópolis europeas a realizar negocios y alianzas. Utilizando para ello mecanismos de regulación del poder de la tradición europea.

El proceso fue de ida y vuelta, pues esa tradición europea cuando se instalaba en las capitales de las colonias automaticamente se adaptaba y cambiaba. Es un proceso que en muchos casos esta mas cerca de la antropología biológica que de la cultural. Si todavía somos exclavos del medio ambiente mucho más hace cinco siglos. El entorno modifica seriamente nuestras conductas, el extranjero y el inmigrante siempre están en una situación de debilidad y su destino es adaptarse.

Por ello la labor de adaptación de la tecnología y las instituciones a suelo americano fue principalmente una tarea de indígenas mestizos. Es decir, gente del lugar portadores de la tradición local que adoptaban pautas de conducta europeas como valor de cambio. Para las sociedades indígenas de principios del siglo XVI tener un europeo viviendo en sus Tekhoa Guazu, su gran-ciudad en su asiento de fogones era un valor agregado.

Debemos profundizar más en este fenomeno de los bienes europeos como valor de cambio fenómeno que se pudo en marcha ya con los primeros guaraníes que adoptaron al portugues Aleixo García y lo presentaron a los inkas.

Fueron los propios indígenas primero y los mestizos después quienes incorporaron la tecnología europea a un viejo juego de poder nativo. El juego político tradicional no se acabó sino que los europeos se incorporaron a él.

Así, al principio los europeos jugaron el juego de los americanos, pero a la larga, los americanos terminaron jugando el juego de los europeos pues adoptaron sus instituciones. Así, el español suplantó al guarani y al kechua como lengua general porque logró superar el ámbito hegemonico de ambas lenguas.

A fines del siglo XV los inkas querían controlar las tierras bajas y los guaraníes pretendían instalarse en las tierras altas. Ambos se aliaron a los españoles y adoptaron sus instituciones como valor de cambio. Dos generaciones más tarde el escenario habia cambiado y la lengua general era el español y no el quichua ni el guarani.

Ahora bien, el hecho de que a posteriori -en en algunos casos muy a posteriori- los europeos hayan conseguido doblegar la intencionalidad política de las sociedades originarias de América no se debió a una posición de fortaleza de Europa en América sino al hecho comprobado de que las élites políticas indígenas primero y sus descendientes mestizos después adoptaran las reglas del juego europeo. Europa entró en América porque América dejo la puerta abierta.

Y la puerta por la que Europa entró a América fue el sexo y la alianza, que son las dos caras de la supervivencia. En las historia de la conquista de América los enfrentamientos militares son puntuales, y comparativamente muy escasos aunque destaquen en las crónicas. En la vida cotidiana -que es la mayor parte de la vida- el proceso de incorporación se hizo en base a las reglas del juego indígenas. No podía ser de otro modo. Lo Europeos siempre eran pocos y actuaban desde la debilidad.

Lo que triunfó y terminó doblegando las sociedades nativas fueron la cultura como valor de cambio y la tecnología europea implementada por las propias élites indígenas aliadas a europeos a además, actuaban a la manera americana, pero utilizando la cultura europea como valor de cambio, como sistema de referencia.

Esto es patente incluso hoy en día. En América Latina se habla español, pero eso no significa que mecanicamente un latinoamericano piense como un español, ni que tenga su valores ni su forma de conducta. Hay democracia, pero la democracia latinoamericana se practica de una forma que dificilmente un europeo considere realmente democrática. Existe la salud pública, la educación, la tecnología digital y la libertad de prensa pero los gobiernos latinoamericanos, los funcionarios y las empresas latinoamericanas no consideran relevante las mismas cosas que los europeos en cada uno de estos ámbitos, ni en costes, ni en inversión, ni en distribución, ni en cantidad, ni en calidad.

Por tanto, es cierto que América se europeizó pero jugando el juego propio de América. Y en ese sentido hay una línea de continuidad en la historia. Una línea en la forma en la cual los europeos se adaptaron al escenario americano. Pizarro y Almagro por ejemplo se enfrentaron no solo por sus desavenecias personales sino porque se incorporaron a dos partidos inkas enfrentados entre sí cuyo dirigentes los usaron en el campo de batalla para debilitarlos mientras dirimían su propia interna inkaica.

Aleixo García no llevó a miles de guaraníes desde la costa del Brasil a la fontera del imperio inka por su capacidad de convencimiento. Los guaraníes ya iban para allá cuando el se les unió y lo adoptaron porque les convenía tener un europeo entre sus filas. Cabeza de Vaca no controlaba a los Karios de Lambaré-Asunción, ellos lo utilizaron como ariete contra sus viejos enemigos chaqueños y otros guaraníes.

Como decía Pierre Clastres, la clave está en reconocer que las sociedades nativas americanas eran ya adultas cuando comenzaron a registrase sus actuaciones en documentos escritos que hoy podemos consultar. Así, podremos constatar que hacían política como cualquier otra sociedad y podremos hechar luz sobre la continuidad de la historia de este continente. Encontraremos que había modelos políticos, sistemas económicos, regulaciones sociales y estructuras cognitivas funcionando en América antes de la llegada de los europeos y que fueron éstos últimos quienes se incorporaban a ese escenario. Desde esta perspectiva tal vez podamos interrogar mejor las fuentes de la época e incrementar la profundidad temporal de nuestros estudios mejorando la calidad de nuestra interpretación de los hechos.

 Notas bibliográficas

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NOTAS Y BIBLIOGRAFIA
  1. Véase Arquivo Secreto do Vaticano, Expansão Portuguesa – Documentação Jose Carlos Lopes de Miranda. Lisboa. 2011. []

  2. Véase Raul Porras Berrenechea, “Los cronistas del Perú”. vol 2. Bibliotecas Clasicos del Perú. Perú. 1986. pag. 55 []
  3. Información contenida en la probanza de méritos que realizó para obtener el reconocimiento legal ante la Corona Española que se la concedió en 1557 junto a un escudo de Armas véase “Los ricos caciques empresarios del siglo XVI” de Juan José Vega en La Republica del Peru, Setiembre 2012. Lima, Perú. []
  4. …y les dijo más, que éramos hijos del sol y que íbamos por aquél río abajo…” En “Descubrimiento del río de las Amazonas” de Francisco de Orellana. Reproducción edición de Sevilla 1894. Ministerio de Cultura. Biblioteca Nacional. Madrid. Pg. 230 []
  5. Por ejemplo Luis Kolán de Paita, Perú que a fines del siglo XVI comerciaba con flota propia con Lima y Panamá, Diego Kaki de Tacna em 1588 dedicado al comercio de vinos y aceites y tambien con flota propia y Diego Tomalá de la isla de Puna, quien desde antes de la llegada de los españoles ya era propietario de grandes extensiones con miles de trabajadores, y quien luego de la muerte de Atahualpa se alía con los españoles para continuar la explotación de sus propiedades. En 1557 contrató un procurador español para que le gestionara una “Probanza de Méritos” ante la corona que finalmente le concedió Escudo de Armas, caballo y espada en una Real Cédula de 1560. Véase Hector Guzman, “Los ricos caciques empresarios del Perú” en La Republica 13 de Mayo de 2001, Lima, Perú y Kerstin Nowak. Testamento de la Elite indígena del Peru en el siglo XVI. []
  6. Uno de los elementos que la antropología utiliza para determinar la lógica por la que se rigen las conductas de una sociedad son sus sistemas clasificatorios. Así, en Argentina y Uruguay se usan unos pocos términos para clasificar componentes de la cocina de origen italiano tales como por ejemplo “fideos”, “tallarines” o “tuco” en cambio en Italia son muchísimos más y muy especializados. Por el contrario en Argentina y Uruguay los términos para clasificar la carne y sus formas de cocción asada son sumamente abundantes y sofisticados. La carne asada pertenece a una tradición indígena milenaria fundada en las características ecológicas de la región y se mantiene viva en la sociedad multirracial de estos países, es decir, su sistema clasificatorio de estos países es una evolución del mismo sistema clasificatorio indígena precolombino. []

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