Por fin una Historia que te va a gustar

Mundos sobre mundos.

La escritura como fuente de conocimientos y control

 

Melinche intentando traducir dos mundos[1]

 



 


“La historia es siempre más rica, más variada, más viva y más ingeniosa de lo que incluso el mejor historiador pueda imaginar” 

Paul Feyerabend. Tratado contra el Método.


 



 

Porqué en la historia de Latinoamérica algunas instituciones de larga duración -como el derecho romano o el cristianismo-  son destacadas, mientras que otras instituciones también de larga duración y no menos relevantes pero originadas en América -como la mit’a o el sistema confederado-  son relegados a un segundo plano?

 

Desde la ciencia una respuesta a esta pregunta no debería buscarse a nivel fáctico lo cual nos situaría dentro de uno u otro paradigma historiográfico sino en el campo epistemológico. Es una pregunta que tiene que ver con indagar en cómo conocemos los hechos. Una cuestión que atañe primero a la teoría del conocimiento y después al orden del relato.

 

Traducción e interpretación.

 

En la película de animación “El Rey León”, basada en el Hamlet de Shakespeare, el chamán y maestro del joven rey, un viejo mandril con acento cubano, intenta enseñar a su discípulo a olvidar sus traumas del pasado para así poder resolver sus problemas del presente (algo que deberíamos probablemente plantearnos alguna vez en Latinoamérica) y para explicarlo con claridad golpea con su cayado en la cabeza a su discípulo. Ante la queja del joven león el viejo maestro replica “¡No importa, eso está en le pasado, chico! Tal como yo lo veo, puedes huir de él o aprender”.[2]

 

El problema que nos plantea el viejo chamán no es determinar qué cosa está en el pasado, pues ciertamente todo ya ha pasado cuando nuestro cerebro lo procesa. El problema esta en qué cosa uno es capaz de ver o no ver. Es un problema de interpretación y de traducción. Para la epistemología el problema está en el “Tal como yo lo veo”.

 

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Es la vieja cuestión de cómo trasladar la lógica del mundo que esta sucediendo ahí afuera al mundo que va a suceder en nuestra hoja de papel, en las pantallas de nuestros dispositivos de lectura, en nuestro pensamiento colectivo. Cuando intentamos comunicar conocimientos a través de la palabra escrita, la palabra es la que manda, no los hechos que queremos comunicar. Los italianos ya lo dicen en su viejo axioma “Traduttore, traditore”. Pasar de los hechos que realmente sucedieron a los hechos relatados conlleva siempre una reducción y toda reducción puede ser una forma de mentira, en el mejor de los casos es decir solo una parte de la verdad.

 

Para entender la complejidad que nos plantea la reelaboración de nuestra historia podemos pensar en las relaciones que existen hoy día entre lo que llamamos la realidad “virtual” y la realidad “física” o entre internet y el mundo “real”. Como cuando decimos “te llegará por correo físico” haciendo referencia al antiguo servicio postal para que nuestro interlocutor no se confunda con el e-mail o correo electrónico.

 

Sabemos que lo que sucede en las pantallas no es “real” pero tiene que ver con lo real y aceptamos que tiene que ver con lo real porque creemos en ello. Es una representación, una imagen, que corresponde a algo que tiene lugar en el mundo “físico”, en el mundo real. Ahora bien, la contrapartida de esto es que  si creemos en una imagen, si ponemos suficiente consenso en una representación, entonces esa imagen virtual se convierte en real.

 

Y esto atañe tanto a la construcción de una historia por parte de los contadores de mitos, de los historiadores y también de la investigación científica en general. Reflexionando sobre el concepto de verdad en el metodo experimental en física el mismo Albert Einstein decía: “Las llamadas ‘condiciones externas’ que se manifiestan por medio de los hechos experimentales, no le permiten al científico ser demasiado estricto en la construcción de su mundo conceptual”.[3] Es decir, incluso la física es consiente de que el observador esta siempre dentro de un paradigma y que si creemos, creamos.

 

A pesar de Youtube y de Skype, es decir, a pesar de los vídeos y videoconferencias a larga distancia, incluso internet sigue siendo un mundo de palabras. Google en tanto buscador de todo y para todos, es “el mundo” y lo que no esta en Google “no existe”. Y Google -como paradigma y también como negocio- subsiste gracias a la subasta de palabras, gracias a los sistemas on demand donde la gente teclea lo que desea y el robot indexa y muestra en pantalla de acuerdo a ese deseo.

 

Asi por ejemplo la palabra “Río de Janeiro” es mucho más popular que “Curuzú Cuatiá” porque son muchos más millones de personas las que desean ir a la gran ciudad de vacaciones o negocios que las que van a la pequeña Curuzú y por ello, Google da mayor visibilidad a una ciudad que a otra. Virtualmente, en los pensamientos de millones de personas hay un orden -un índex- y en ese orden cada ciudad ocupa un lugar en las pantallas.

 

Aunque -por suerte- todavía hay un Río de Janeiro y una Curuzú Cuatiá reales más allá de Google, evidentemente son muchos menos quienes las habitan físicamente que quienes las piensan o las buscan a través de Google. Es decir, hay un mundo “real” y un mundo “virtual” o pensado y hoy día, al menos en cantidad de personas es más restringido el mundo “real” que el “virtual” y como en los viejos laberintos borgianos, necesitamos conocer las palabras para hallar el camino sabiendo que al mismo tiempo son esas palabras las que nos mantienen cautivos.

 

Al igual que en la lectura de un libro, la transmisión de conocimientos mediante la lecto escritura implica un ritual solitario e íntimo. Donde la mente construye y reconstruye imágenes que salen y entran secuencialmente -palabra tras palabra- y que recrean mundos y vivencias. Luego, ese acto íntimo puede ser social y colectivo. Procesado para entrar. Procesado para salir. En ese sentido Google es un gran libro donde todos leemos y escribimos a la vez.

 

l problema con la historia como ciencia es de esta misma índole. Una cuestión de creación de mundos virtuales que se vuelven reales y al revés. De creencia y poder de convencimiento. De entrada y salida de información, de feedback entre lo real y lo imaginario. Pero además en el caso de la Historia en Latinoamérica nos encontramos con el hecho de que todo comienza cuando comienza la palabra escrita. Y que esa palabra escrita, es decir, la Historia, nos fue dada por pueblos extracontinentales que la trajeron en un momento determinado y que al escribir lo que veían describían un mundo a su medida. En un proceso de construcción de un nuevo mundo. Y aunque una parte de nuestra sociedad descienda de aquellos pueblos, otra parte no lo es y ambas partes forman el todo.

 

Pero eso no es lo importante. Lo importantes es que los latinoamericanos aún los descendientes de europeos, no están en Europa, África o Asia sino en América. En eso todos los latinoamericanos -los rojos, los negros, los blancos y los amarillos – son existencialmente iguales  que los precolombinos pues todos están en América.

 

Al pie cartas”decía el escueto mensaje que el explorador italiano Sebastiano Gaboto dejó a los pies de la cruz, en las ruinas de Sancti Spíritu y que Don Pedro de Mendoza encontró años después.

 

Y sobre la barranca del propio río vieron enarbolada una cruz con una letra que decía: al pie cartas; donde cavando hallaron una botijuela en que estaba una carta muy larga del general Domingo de Irala, avisando a la gente de España de todo lo que se ofrecía, y de los inconvenientes que había de que guardarse; de los indios de quienes se podía fiar,  y de quienes se habían de guardar…”  (Ruy Díaz de Guzman, “La Argentina Manuscrita” Capitulo VI al final).

 

 Esa carta ya prefiguraba una historia, un escenario de aliados y adversarios, un itinerario a seguir. A pocos metros de aquella carta, de aquella historia, estaba Koronda, la ciudad capital de los Chana-Timbú, pueblo navegante que dominaba el curso del río Paraná comerciando con los ricos mineros y hacendados del altiplano andino, intercambiando dioses en oro y plata por adornos de plumas, miel, medicina y embrujos para la virilidad provenientes de la selva. Los mercaderes Qaraqara de los andes bolivianos bajaban por el Kapak Ñam, la red vial inka, seguían el curso del Kachi Mayu el río Salado y se encontraban con los pueblos de las tierras bajas en mercados estacionales a la vera del gran río “Pariente del mar”. Eran miles y movían una próspera economía pero…¿Estaban en la carta de Gaboto? ¿Entraban en la historia?

 

De hecho la historia de latinoamérica ha forzado un reinicio en el continuum histórico, un verdadero reset, impuesto a partir de la llegada de la memoria escrita. Es como si antes de la invasión europea no solo no hubiera habido escritura,sino que tampoco hubiera habido historia. Existe una era anterior a la escritura, sí. Se le reconoce entidad. Pero es un período previo, embrionario. Es “pre” colombino, “proto” histórico, “a” gráfo. Es la preparación para el momento en que empezó todo.

 

Esto claro, no es verdad, hay una continuidad de cientos de años en nuestra historia. Pero la construcción es tan firme que la creemos y funciona. En realidad los mayas sí tenían libros y bibliotecas, los inkas sí registraban la historia y no solo la contabilidad en los nudos de los Kipus, los guaraníes sí escribían los nombres de las constelaciones y los dioses es decir, su historia, en ideogramas sobre piedras pintadas, y los charrúas soñaban y en sus sueños y en sus análisis posteriores relataban y explicaban porqué habían sucedido las cosas imprimiendo su historia directamente en las sinapsis del hipocampo. Pero todo ello no es Historia. ¿O sí?[4]

 

 

El Árbol de la Palabra

 

 

Vera Mirí explicando las diferencias de la memoria escrita y oral

 

(Copyrigth  Comunidad guaraní argentina “Tekoa Arandú” 2009 )

 

Bajo la noche estrellada, en el “asiento de fogones” que es el nombre que le dan los avá katú -los auténticos humanos- a lo que los griegos llamaban el Ágora, está el lugar donde se transmiten los conocimientos, el maestro Vera Miri le dice a su audiencia “Nosotros no tenemos memoria escrita, solo la palabra”, este reconocimiento esta grabado en Youtube, cualquiera puede verlo. Pero claro que “la palabra” para los guaraníes es más que memoria escrita, es acción, creación y vida, asombrosamente coincidentes con los últimos descubrimientos de la física cuántica, los guaraníes sostenían en sus viejos debates con los padres jesuitas que la naturaleza del mundo en el que vivimos depende del carácter de nuestros actos. Dicen que, literalmente, creamos el mundo a medida que actuamos.

 

Al igual que Ñamandú pisamos la tierra y a medida que caminamos, la tierra va creciendo bajo nuestros pies mientras el tiempo corre. Creamos el espacio y el tiempo, todo en uno. Los guaraníes son concientes de la importancia de la palabra en la construcción del mundo. Lo fueron en el pasado cuando importaron la primera imprenta del Río de la Plata y comenzaron a escribir e imprimir, y lo son ahora al publicar sus vídeos en Youtube.

 

 

Pero los paradigmas no dialogan. La Historia y el Mito son universos diferentes, aunque traten de lo mismo. Por lo tanto llevamos mucho tiempo negando lo evidente. Nuestros libros de historia estan llenos de ciudades de nombres europeos “fundadas” sobre ciudades que ya existían con nombre indígena, ciudades que ya tenían habitantes, gobierno, y a su manera sistemas de “alumbrado, barrido y limpieza”, impuestos y escuelas cuando fueron “fundadas”.

 

Nuestros pro hombres han conquistado “desiertos” cuya densidad demográfica era mayor que la que ellos dejaron a su paso. Y basta con ir a internet para constatar que los pueblos “extinguidos” siguen vivitos y coleando.   El que escribe la historia, crea un mundo. Luego solo queda enseñarselo a los niños en la escuela. Lo importante es la resolución de pantalla. Si la imagen que emitimos tiene suficientes pixels será creíble. ¿La habéis visto? ¿La habéis creído? Fin de la historia.

 

 

Próxima entrada “Un puente de conocimientos. Internet, historia y antropología en America Latina

…Voy a contarles una historia de tiempos que ya han pasado, de los que vivieron en esta tierra, y murieron en las guerras. De los que vinieron a “descubrir” lo que ya estaba descubierto. Aquí llegaron de sed medio muertos a buscar los tesoros y se llevaron la plata y el oro del inka y del diaguita…

…es posible recuperar el fondo de conocimientos vivo en nuestra sociedad enriqueciendo nuestra historia a través de un proceso de integración entre los testimonios documentales tradicionales y otras fuentes testimoniales no menos ricas…

 —> Leer Un puente de conocimientos


 


Bibliografía
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NOTAS Y BIBLIOGRAFIA
  1. Ilustración del autor sobre un detalle del Códice Tlaxcala. Los políticos Tlastaltecas se aliaron con los españoles contra sus antiguos enemigos aztecas. Los historiadores tlastaltecas describieron los acontecimientos históricos y analizaron sus consecuencias políticas económicas registrando parte de esa labor en el Códice de Tlaxcala. Para saber más véase Ana Gallego y Gordon Brotherston. "El lienzo de Tlaxcala y el manuscrito de Glasgow". UNAM. México []
  2. The Lion King. Walt Disney Pictures. 1994- El guión pertenece a Irene Mecchi, Jonathan Roberts y Linda Woolverton.  []
  3.  Paul Feyerabend, Tratado contra el método” Ed. Tecnos. Madrid, 2007. Pg. 3 []
  4. La economía de recursos ha llevado a la mayoría de las sociedades a almacenar alimento en el propio ecosistema en lugar de construir almacenes físicos. El modelo se basa en seleccionar y  potenciar la capacidad de almacenamiento de aquellas plantas o animales que pueden acumular proteínas, todavía utilizamos este recurso al engordar nuestro ganado o estimular las gramíneas para que generen mayor masa proteica. La antropología económica ha denominado estos sistemas como “Modo de producción doméstico”, véase Sahlins, Marshal “Economía de la edad de Piedra”, Ediciones Akal, 1983. Del mismo modo mediante el refinamiento de herramientas mnemotécnicas diversas sociedades mantienen un corpus de conocimientos que trasciende las generaciones pudiendo recordar hechos históricos completos, no se trata de folklore que es una forma de proyeccion de hechos y bienes culturales en el seno de sociedades que además tienen formas de escritura, sino de una tecnología mnemotécnica creada deliberadamente para preservar los conocimientos en el tiempo. Por ejemplo los guaraníes Karijós de la isla de Santa Catarina recuerdan detalles de la biografía del explorador portugués  Aleixo García que fue el primer europeo en entrar al imperio inka en 1525 acompañando precisamente una invasion guarani, lo recuerdan porque fue deliberadamente incorporado a la cultura guarani como parte de una estrategia política de expansión y su memoria se mantiene consientemente viva y con fines políticos a la manera en que las sociedades actuales designan determinados personajes como “próceres de la patria” tales como George Washintong o Jose de San Martín.  Para conocer más véase Fernando Stern “O encalço de Alixo García“, Universidade Federal de Santa Catarina. Brasil 2005. y Rosana Bond “A terra guaraní e inegociavel“. A nova democracia. Brasil 2011  []

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