Confederación, Estado, Nación y Comunidad Política en la América Precolombina

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Inauguramos aquí una serie de cuatro artículos dedicados a reflexionar sobre los conceptos de Confederación, Estado, Nación y Comunidad, según se concebían en América al momento de la invasión europea, en los siglos 15 y 16. 

uando intentamos entender cómo era la política y la gestión del poder en las sociedades americanas, a través de crónicas y documentos de los siglos 15 y 16, nos encontramos con una serie de términos tales como rey, reyezuelo, señor o mayoral, para referirse a personajes de alto rango, y otros términos tales como nobleza, señores y asamblea, para referirse a las élites dirigentes.  A medida que observadores extra continentales fueron involucrándose en la política local, comienzan a aparecer también términos indígenas, tales como tlatoani, inca, mburuvichá o el omnipresente cacique, con sus variantes jerárquicas de cacique general o caciquillo. Y cuando las crónicas hacen referencia al poder territorial de esas élites, la identidad colectiva o a sus alianzas políticas, aparecen términos más abarcativos como reino, señorío, nación y confederación.

Nuestro propósito es iniciar una conversación en torno a estos conceptos, como una forma de acercarnos a entender la idea de poder y los modelos políticos indígenas de la época.

Estos términos, fueran latinos o en lenguas locales, no terminan de explicar realmente cómo era la lógica que regía los sistemas políticos nativos —que se desarrollaron de forma independiente del resto del mundo— porque generalmente las crónicas y papeles de los primeros contactos, nos muestran una proyección de la propia idea del poder que portaban los observadores. Inicialmente, todos los términos antedichos formaban parte del acervo cultural vigente en Europa en la Baja Edad Media y principios del Renacimiento, y estaban basados fundamentalmente en las categorías de auctoritas y potestas  romanas, como base de la concepción del poder político.

Auctoritas y potestas son dos principios heredados del antiguo Imperio Romano, vigentes en la cultura política europea al momento del contacto, institucionalizados a través del derecho, constituyendo la base ideológica de la práctica política. La auctoritas, refería al poder basado en el reconocimiento y prestigio de una persona o institución, y la potestas, al poder político capaz de imponer decisiones mediante la coacción y la fuerza. La auctoritas y la potestas, serán entonces el fundamento del aparato jurídico de las colonias, reinos,  capitanías y diversas entidades administrativas con que las potencias europeas irán configurando sus espacios de dominio en América. Un ejemplo es el llamado Derecho Novohispano o Indiano, que la Monarquía Hispánica utilizó como marco normativo para administrar los territorios bajo su control (Morales Fabero, 2020).

Mapa que utilizó Francis Drake, miembro del parlamento inglés, para atacar la costa de Chile e intentar aliarse a Mallkus de la Confederación Aymara contra la Monarquía Hispánica, en 1578.

Hay que esperar a bien entrado el siglo 16, para que comiencen a aparecer documentos que realmente nos acerquen a las formas del poder indígena en América. Esos documentos fueron producidos por dos tipos de personajes, por un lado tenemos a europeos que se involucraron de tal forma en la administración del poder local, que tuvieron que aprender desde adentro, las propias categorías de la política nativa.  

ANGELINA CUXIRIMAY OQLLO

Es el caso, por ejemplo, de Juan de Betanzos, casado con la Palla o Princesa Inca Angelina Cuxirimay, que tuvo acceso al seno de la administración del Estado Inca a través de sus familiares políticos, y gracias al cual tuvimos noticias de la diarquía o doble comando del Tawantinsuyu en la figura de la llamada Segunda Persona del Inca.

Otro tipo de personajes que nos ayudan a entender cómo era la política nativa lo tenemos en los propios dirigentes o intelectuales indígenas, que intentaron explicar su propio modelo político originario, escribiendo en su lengua, con caracteres latinos o utilizando alguna lengua europea, pero expresando al menos en parte, su propia visión de la política. Por ejemplo, el inca yarowillka Waman Puma (Halcón-León en quechua), más conocido como Felipe Huaman Poma de Ayala, quien, consciente de los sistemas de poder vigentes en Europa, África y Asia, traza una interesante comparativa con la forma de gobierno inca. Gracias a él conocemos por ejemplo, el funcionamiento del Cápac Inga Tauantinsuyu Camachicoc Apocona, el Consejo de Estado que asesoraba al Inca y que estaba integrado por representantes étnicos de los cuatro suyus o regiones del imperio, que podemos ver en la siguiente ilustración que dibujó el mismo Waman Puma.

 

“Poderosos que gobiernan el estado”, segun Waman Puma

Aparece entonces la lógica que regía los modelos políticos precolombinos, la cual, nos devela una nueva dimensión de la política, pues en América, además de los intereses sectoriales, los grupos de poder e intrigas propias de todo juego político, la idea de poder y por tanto su obtención y gestión desde la sociedad, no se agotaba exclusivamente en lo humano, sino que involucraba también los fenómenos naturales. Aunque estos fenómenos excedieran lo que hoy llamamos naturaleza, en tanto la política indigena, desde las pequeñas bandas amazónicas hasta los grandes imperios andinos, no solo incluía las intenciones de las fuerzas telúricas  —como el mar, las montañas, los ríos, el viento, el relámpago, plantas y animales— sino también fuerzas abstractas, invisibles pero muy activas, y por tanto, críticas en la toma de decisiones políticas. No estamos hablando de “dioses” sino de ideas, por ejemplo, el tiempo cíclico, la voluntad de los antepasados y sobretodo, la propia sintaxis del poder, es decir, la indexación y orden de los componentes de un sistema, sea este humano, natural o cósmico, y las interacciones entre todos ellos.

Una cumbre política entre humanos y montañas

Muchos investigadores han puesto esta lógica en el apartado “religión” o “aspectos cosmovisionales”, cuando en realidad eran parte de la idea misma del poder, y por lo tanto, imprescindibles para entender el juego político. Por ejemplo, en el centro cívico de todas las ciudades importantes del Imperio Inca, había un ushnu, que los arqueólogos han traducido como “altar”, poniendo el acento en su carácter religioso, lo que encubre su carácter político, su verdadera importancia como dispositivo de gestión del estado. 

En el ushnu es donde, desde las autoridades locales hasta el propio emperador, anunciaban las políticas públicas para el año en curso, se redistribuían dones y se brindaban encendidos discursos. Clasificar y separar la gestión del poder en categorías tales como lo sagrado, distintas de lo político, no nos ayuda a comprender el carácter holístico de la idea de poder, y por los tanto de los modelos políticos de las sociedades indígenas de América.

Ushu de Vilcashuaman en Ayacucho, Perú

(foto: Ediciones Región en X)

Veamos otro ejemplo de lo importante que era la intervención de lo que nosotros llamamos fuerzas de la naturaleza, en la geopolítica y la guerra de la América precolombina. Se trata de información recogida hacia 1598, por el cronista indígena Tomás de Huarochirí, quien escribió para sus propios connacionales y por lo tanto en lengua quechua, con caracteres latinos. Según la tradición andina a la que tuvo acceso, los hechos de la narración que veremos a continuación habrían tenido lugar durante el gobierno de Tupaq Yupanqui (1471- 1493), cuando se sucedieron una serie de rebeliones encabezadas por los choquemarca y otras naciones locales recientemente conquistadas por el Inca. Éste, al ver que sus tropas eran insuficientes para someter a los rebeldes, convocó a los huacas (las fuerzas telúricas de las montañas) para que asistieran —literalmente— a su palacio en el Cuzco, para celebrar allí una cumbre política. Según la crónica, cuando el Emperador Inca vio que los rebelados choquemarca (en el móvil desplazar a la derecha para leer traducción)

…chaysi tukuy kacasqankuktapas qulluchimuptin ancha llaskispa qulluchimuptin ancha llakispa ‘imanam kasum’ ñispas ingaqa ancha putikurqan.

Chaysi huk puncawqa yuyakuqan: ‘imaraykuc kay wakakunakta servini qurywan qullqiywan pachaywan mikunaywan ima haykaywanpas, ma qayachisaq tukuyta kay awqakunata yanapawanqanpaq’, ñispas, tukuy hinatin llaqtakunamanta quri qyllqi caskinkuna hamuchun’ qayachirqan. Chaysi ‘ari’ ñispoa rirqanku. Hinataq tukuy llaqtakunapas wantuwankama tukuy hinantin Tawantinsuyu ñisqamanta (…) chay pachas ñataq ingaqa: ‘yaw rimarchiq, hinataqchum qampaq kamasqayki rurasqayki runakuna awqanakuspa qullunqa, mana yanapawayta munaptykiqa kanallanmi tukuynuykichikta rupachichisqayki, chayqa imaraykum ñuqaqa quriwan qullqiwan watankunapi mikuykunawampas upyaywanpas llamaywanpas ima haykaywanpas serviyki allichayki, chayqa manachu kay chika llakikusqayta uyarispa yanapawankiman, manam ñiptykiqa kanallantaqmi rupanki’.”

“… aniquilaban todas las fuerzas que enviaba contra ellos, el inga estaba muy afligido, y lamentándose mucho se preguntó: ‘¿Qué va a ser de nosotros?’.

Entonces pensó: ‘¿Para qué sirvo a estas huacas con mi oro, plata, mi ropa y mi comida y todo lo que poseo? A ver, voy a llamar a todos ellos para que me ayuden contra mis enemigos.’ Los huacas aceptaron la invitación, y vinieron al Cusco. Pachacámac vino transportado en una litera, del mismo modo todos los huacas del Tahuantinsuyo vinieron en literas (…) entonces el inga les dijo: “¡Hablen! ¿Es posible que permitan que los hombres que han recibido su fuerza vital de ustedes y que han sido hechos por ustedes, sean aniquilados en la guerra? Si no quieren ayudarme. ¡En este mismo instante los haré quemar a todos!’.”

                                        Aqllawasi en el Wak’a Pachaqamaq

Aquí vemos que, cuando los propios intelectuales nativos relatan hechos de su historia política, consideran en un plano de igualdad a mentalidades que nosotros no tendríamos en cuenta, por considerar que pertenecen a la esfera del mundo “natural”, desvinculado de la política.

Esa visión holística del poder, no desapareció con la invasión europea, por el contrario obligó a los extra continentales a adaptarse al juego político nativo, sobre todo en las áreas de América colonizadas por españoles y portugueses, dando pie a una cosmovisión mestiza de la política, la cual sigue vigente hoy día, y que, en su dimensión literaria, ha sido etiquetada como “realismo mágico”.

 

Para una Geopolítica de la Conquista de América

En este contexto vamos a revisar los términos a los que las primeras crónicas recurren para definir la política americana.

 

Muchos de los términos a los que hemos hecho referencia, son utilizados actualmente sin demasiada reflexión, incluso en trabajos de investigación. Un ejemplo es el uso abusivo del término, originalmente arawaq, “cacique” y su derivado “cacicazgo”, para designar sistemas de gobierno tan disímiles como los complejos estados andinos, las sociedades segmentadas de las praderas de América del Norte o bandas de familias extensas en el Gran Chaco.

Sin embargo el estudio de estos términos puede servirnos para entender los modelos políticos indígenas, ya que se vinculan a la gestión del poder en el período que nos ocupa, y conectan directamente con conceptos fundamentales que sustentaban la geopolítica de las sociedades precolombinas de América. Conceptos tales como nación, estado, comunidad, reciprocidad, confederación, relaciones internacionales, frontera, colonia, etc.

En este contexto, y dado que nuestro foco de  atención son los modelos políticos utilizados en Latinoamérica a través del tiempo, creo necesario que realicemos una mínima reflexión sobre los términos que aparecen en nuestras fuentes documentales e historiográficas tempranas.

Esta es la primera de una nueva serie de artículos de este blog, dedicados a reflexionar y criticar los términos registrados en las fuentes, vinculados a los modelos políticos vigentes en América antes de la intervención europea del siglo 15. Mi proyecto es presentar mensualmente un artículo dedicado cada una de las siguientes ideas:

  • Confederación
  • Estado
  • Nación
  • Comunidad

El próximo viernes 28-06-2024 publicaremos la primera entrada dedicada al conceptol 1º de estos conceptos bajo el título “La Idea de Confederación en América Precolombina


Nota

Si te interesa saber más sobre “Ritos y Tradiciones de Huarochirí” puedes ver el libro del mismo nombre, en edición bilingüe quechua normalizado-castellano”, página 203. Su autor Tomás de Warochiri fue un escritor de lengua aymara, originario del señorío Yauyos, en la costa peruana, incorporado al Tawantinsuyu en la segunda mitad del siglo 15. Conocía diversos dialectos del aymara, además del quechua y el castellano, y escribía en castellano y quechua. Formó parte del equipo de traductores y redactores del cuzqueño Francisco de Ávila, presbítero y doctor en teología católica, que llevó adelante una campaña de “extirpación de idolatrías”, en la zona de Huarochirí, entre 1598 y 1608. Sin que el sacerdote cristiano lo supiera, Tomás desarrolló una obra literaria en la cual no solo transcribió la información que recopilaba para el sacerdote, sino que también ordenó y comentó las tradiciones secretas y la historia local con el fin de preservarlas fuera del alcance de las autoridades hispanas. El fruto de su trabajo se vio reflejado en el libro “Ritos y Tradiciones de Huarochirí”.

Imágenes 

La imagen de portada es de Daniel Santoro y se llama “Victoria Cautiva”

Bibliografía

Inca Inca Garcilaso de la Vega, “Historia general del Perú Comentarios Reales”, Capítulo XXII: La oración que el Padre Fray Vicente de Valverde hizo al Inca Atahuallpa en 1532

Documentos de la Audiencia de Charcas, 1922, p. 445. Citado por Pedro Krapovickas en “Los Indios de la Puna en el Siglo XVI”, en “Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología”, Vo.l XI; N. S. B.s As., 1978

Morales Fabero, Manuel, 2020, “Los conceptos de auctoritas y potestas durante la época moderna”, 

UNED Bajo Palabra. II Época. Nº 24. Pgs: 337-358. Madrid.

http://historiadelatinoamerica.com/wp-content/uploads/2023/09/Autorictas-y-Potestas.pdf

Platt, Tristan, Bouysse-Cassagne, Thérèse, Harris, Olivia, 2006 “Qaraqara-Charka, Mallku, Inka y Rey en la provincia de Charkas (siglos XV-XVII), historia antropológica de la Confederación Aymara”. IFEA Instituto de Estudios Andinos, Plural Editores La Paz, Bolivia

Proyecto mediano CIES, 2016.

Raffino, Rodolfo A., Vitry, Christian, Gobbo, Diego “Inkas y Chichas, identidad, transformación y una cuestión fronteriza” en Boletín de Arqueología PUCP, Nº 8, 247-265. 2004, Perú.

Rostworowski, María, “Pachacutec Inca Yupanqui”.Instituto de Estudios Peruanos IEP, Lima, 2001.

Taylor Gerald, 2008, “Ritos y Tradiciones de Huarochiri, edición bilingüe quechua normalizado-castellano, con anexo reproducción paleográfica del documento”. Instituto de Estudios Peruanos, Lima, Perú.https://etnolinguistica.wdfiles.com/local–files/biblio%3Ataylor-1987-ritos/TaylorG_1987_RitosYTradicionesDeHuarochiri.pdf

 

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