La Batalla de Maquijata en Argentina, en el contexto de la Guerra Civil Inka

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Uno de los primeros enfrentamientos a gran escala entre fuerzas hispano-incas y militares de la Confederación Tonokoté, en la frontera de Catamarca y Santiago del Estero, en 1543

Sinchi Wayna fue un militar inca o mitmatkuna del ejército inca, destinado en el sur oriental del Tawanatinsuyu, en la frontera con las yungas tucumanas, en las tierras bajas de Argentina. Al momento de la invasión española era una zona donde el Imperio Inca estaba expandiéndose. Allí se enfrentó a las primeras incursiones españolas en el área. Su nombre en lengua kechwa significa jóven valeroso, el término sinchi era también utilizado para referirse a personas con rango militar.

Desde las reformas del Sapa Inka o emperador Pachakuteq un siglo atrás, todas las naciones aliadas, aún las que no eran andinas, como es el caso de los Tonokoté, se encuadraban en una organización decimal, en agrupaciones de 10, 100 y 1.000 hombres para el combate, cada una bajo mando de un jefe militar. Cuanto más alto era el rango, mas vinculación con el Estado Inca debía tener el jefe. No sabemos si Sinchi Wayna era un orejón, es decir un noble inca, pero si atendemos a su nombre y su desempeño en los hechos bélicos que describimos, es seguro que ocupaba un alto rango en el ejército inca, destinado en la zona de frontera.

En 1535, tras la caída del Cuzco a manos de  la alianza de las naciones chanka, kañari y española, las estructuras del estado comienzan a resquebrajarse en el Perú central y se pierde el control de las zonas periféricas.

En ese momento Sinchi Wayna se encontraba en  el área de las actuales provincias argentinas de Catamarca y Santiago del Estero junto al líder tonokoté incaizado Qhanamikoq o Canamico. La relación entre Qhanamikoq, señor étnico regional encuadrado en la Confederación Suri (juríes o tonokoté) y Sinchi Wayna parece haber sido estrecha. Según los cronistas Gutierrez de Santa Clara y Diego Fernández, cuando el mayoral o gobernador Qhanamikoq tuvo conocimiento de que una columna de españoles wiracocha, como llamaban a los invasores extracontinentales, estaba entrando en la provincia de Tukmanhao provenientes del Perú, movilizó un ejército para ir a su encuentro, acompañado por Sinchi Wayna. Se produjo entonces una tensa negociación para permitir o no el paso de los extranjeros, los cuales venían al mando de Diego de Rojas, un ex capitán de Francisco Pizarro.

Estamos en enero del año 1543, en las sierras de Guasayán, un área de bosque achaparrado y quebradas, densamente poblado, transición entre los Andes y los humedales santiagueños. Son los momento previos de una batalla campal y las fuerzas contendientes no son menores.

Diego de Rojas, además de su hueste española, forjada en enfrentamientos en los Andes centrales viene al frente de una gran columna compuesta por servidores mitmatkuna peruanos. En Bolivia se le han sumado dos warankas o regimientos del reino aymara de Charkas. Cada waranka esta integrada por 1.000 hombres, se trata de militares qaraqara, soldados profesionales dedicados a tiempo completo a la guerra, que están al servicio de la Confederación Aymara de las 7 Naciones, los cuales apoyan a Pawllu, el inca reinante en Cuzco y aliado a España.

Por su parte, los hombres de Qhanamikoq, entrenados por oficiales inca como Sinchi Wayna, son guerreros selváticos expertos en emboscadas y camouflage y destacan por un letal sistema de armas basado en substancias extremadamente tóxicas.

Basta el rasguño de una flecha, cerbatana o arma corta para que el herido muera en pocas horas, sumido en espasmos nerviosos, que lo obligan a golpearse la cabeza y morderse el cuerpo hasta morir. El encuentro se produce cerca de Maquijata, un importante centro de producción del estado incaico, estratégico para el estado inca, pues proyecta su influencia sobre las tierras bajas.

A pocos kilómetros se encuentra la Aqllawassi o convento dirigido por la mamakuna Ynés Komane, las cuales junto a sus akllakuna o “vírgenes del sol” producen los valiosos tejidos de chumbi y otros artículos de lujo que son distribuidos por el estado a los grandes señores del a zona. Se trata de un enclave muy importante en la política de expansión incaica hacia las pampas y humedales de Argentina, y por tanto está protegido por fuerza militar.

“El Sapa Inka Manqu se había refugiado en Vilcabamba tras la ocupación del Cuzco y había declarado oficialmente la guerra a la Monarquía Hispánica

Todo nos hace pensar entonces que Sinchi Wayna pertenecía a la guarnición local inca que seguía respondiendo al gobierno en el exilio, encabezado por el legítimo emperador, el Inca Manqu, quien recordemos, estaba enfrentado a su medio hermano Pawllu.

Manqu se había refugiado en Vilcabamba tras la ocupación del Cuzco y había declarado oficialmente la guerra a la Monarquía Hispánica. Por tanto no es extraño que el encuentro fuera tenso.

Según la crónica, a la columna hispano-qaraqara “le salió al paso Canamico con mucha cantidad de indios, que venía en unas andas por tener una pierna cortada, con un intérprete que llevaba, indio natural del Perú el cual los rescibió con mala voluntad y peor semblante”.

Al impedírsele el paso, se produce un cruento enfrentamiento entre ambos ejércitos, en el cual muere Diego de Rojas. Según el historiador tarijeño Mario Barragán Vargas las fuerzas locales bajo el mando conjunto de Qhanamikoq y Sinchi Wayna bloquean el avance de la fuerza enemiga que debe tomar otros caminos para continuar hacia su destino, arribando finalmente al enclave de Kolla Astay, sobre e río Paraná, que hoy llamamos ciudad de Cayastá o Santa Fe, la vieja.

Fragmento del libro “Incas, Conquistadores y Jaguares. Historia Originaria de la Argentina” de Jose Luis Picciuolo Valls

Bibliografía

Ver Barragán Vargas, Mario,“Homenaje al bicentenario de la batalla de La Tablada”. También “Cronología Histórica” de Jordi Gibert Arce, en el capítulo dedicado al año 1544 https://cronologiahistorica.com/2011/04/29/ano-1544/ sitio web visitado por última vez el 25-11-2021.

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